viernes, 18 de diciembre de 2009

BERNARDO GUI Y LA INQUISICIÓN

Bernardo Gui (1261-1331) fué un religioso dominico que desde bien temprano obtuvo diversos cargos inquisitoriales en diversas partes del occidente europeo y que pronto cobró fama por su astucia e iniciativa a la hora de combatir las herejías del momento, asi como por haber escrito un manual sobre métodos inquisitoriales que sirvió de guía a otros famosos inquisidores.Para los curiosos del personaje y para los amigos del "corta" y "pega" recomiendo el articulito de la Wikipedia que, sin ser demasiado extenso es bastante explicativo. Como curiosidad literaria, recuerdo que este personaje histórico aparece en el libro de Umberto Eco "El Nombre de la Rosa" así como en la pelicula del mismo nombre.



En su "Manual del Inquisidor" nos advierte Bernardo que no se puede usar un método único e infalible para vencer al Maligno, ya que hacer eso es darle ventaja a las fuerzas del Mal, las cuáles neutralizarían las estrategias y argucias del inquisidor. Dicho esto, el inquisidor deberá sacar provecho tanto de las respuestas de los acusados, como del testimonio de los acusadores y también y sobre todo de su propia experiencia.



La obra de Gui se centra sobretodo en desenmascarar a cinco tipos de sectas: la primera de ellas sería la de los "maniqueos" (fundada en la zona del actual Irán a finales del siglo III d.c por el sabio persa Mani) los cuáles tenían una creencia marcadamente dualista en la cuál el espíritu del hombre pertenece a Dios y el cuerpo al demonio estableciéndose una lucha constante entre ambos y la búsqueda final del triunfo del primero sobre el segundo. La segunda herejía nombrada por Gui es la de los "valdenses"(fundada a finales del siglo XII d.c en Lyon por un comerciante adinerado llamado Pedro Valdo)los cuáles practicaban un cristianismo primitivo basado en la venta de sus bienes e inicio de una vida de pobreza y comunión con el evangelio. El tercer grupo herético serían los "pseudoapóstoles" o "begardos" (grupo formado en torno a 1215 d.c en Alemania y cuya variante femenina sería llamada "beguinas") que llevaban una vida austera, viviendo con sencillez, recitando comunitariamente el oficio y rezando asiduamente, siendo sus pilares la piedad, la pobreza y la pureza. El cuarto grupo sería el de los judíos conversos que según Gui "retornan al vómito del judaísmo".El quinto y último grupo en el Manual de Bernardo Gui son toda la miríada de hechiceros, adivinos e invocadores de demonios "cuyas prácticas pestilentes perjudican mucho a la pureza de la fe".



He de añadir que cada uno de esos cinco grupos dan para mucho , sobre todo los tres primeros, los cuáles reunían unas características comunes de pobreza y vida cristiana primitiva pero se diferenciaban en su dogma y rituales. Añadir además que existían muchas más sectas en aquellos siglos medievales (y en anteriores y posteriores) y a ellas se debe la futura Reforma protestante en cualquiera de sus variantes.


Para estudiar estos temas relacionados con el cristianismo, la Iglesia y la Edad Media recomiendo encarecidamente cualquier libro de dos magníficos historiadores españoles especializados en estos temas como son Teófanes Egido y Emilio Mitre Fernández.

jueves, 17 de diciembre de 2009

LA SANIDAD DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Debido a la gran dimensión de los ejércitos movilizados durante el conflicto y las cuantiosas bajas que se producian, los servicios médicos militares tuvieron que afrontar problemas sin precedentes. Había que evacuar a los heridos de las líneas de fuego al anochecer o utilizando las técnicas de las "barreras de fuego" (grupos de arriesgados camilleros que salían en busca de heridos bajo un fuego de protección).



Los oficiales médicos prestaban primeros auxilios en refugios improvisados, a la par, se iban inventando nuevos sistemas de evacuación cada vez más especializados hacia zonas más alejadas de los frentes.

En el frente occidental, las ambulancias motorizadas fueron abriendose paso entre aquellas tiradas por caballos, además, dichas ambulancias fueron agrupandose en cuerpos de ambulancias militares.

Los británicos, por otra parte crearon los llamados dispensarios, consistentes en hospitales móviles, situados a unos pocos kilómetros del frente, fuera del radio de acción de la artillería ligera (no de la pesada) y en los cuales los equipos quirúrgicos se iban relevando en unas salas de operaciones que podían albergar hasta 4 o 5 operaciones simultáneas. En ellos se atendían tanto a aquellos que necesitaban cirugía inmediata como a los que estaban demasiado graves para poder moverse.

La medicina militar del momento descubrió que había un mundo nuevo de heridas, enfermedades e infecciones hasta entonces desconocidas o poco documentadas. Más allá de las cotidianas amputaciones y extracciones de proyectiles y/o metralla, los cirujanos se encontraban con que las granadas arrancaban el hueso y los músculos dejándo al aire heridas imposibles de cerrarse, por lo que la campiña francesa, repleta de organismos microscópicos, provocaba la gangrena gaseosa y el tétanos.

También encontraron los cirujanos situaciones nuevas como el shock quirúrgico, el "pie de trinchera" (putrefacción del pie por efecto de una humedad continua y fría),irritaciones oculares y/o de garganta severas por gases bélicos, quemaduras cutáneas crónicas, por no hablar de la "neurosis de guerra" que producía ataques de histeria en los soldados, desorientación, paralisis, desobediencia a las órdenes etc...

Los piojos campaban a sus anchas, descubriendose además que eran portadores de fiebres tifoideas que pasaron a llamarse durante un tiempo "fiebre de las trincheras".

Pero, las necesidades de la guerra y la experiencia de la misma estimularon notables adelantos médicos. Por ejemplo, se descubrió la importancia de mantener irrigadas continuamente las heridas, se realizaron trasfusiones de sangre en medio de la batalla en algunos casos con sangre almacenada y no con la de donantes inmediatos, en los dispensarios se instalaron aparatos de RX para localizar metralla y balas etc...

Todo ello nos lleva a una relexión polémica: ¿cuánto ha avanzado la ciencia (no solo la sanitaria) gracias a los grandes acontecimientos bélicos de nuestra Humanidad?¿nos compensa haber avanzado a través de semejantes sendas?. Los doctores nazis de los campos de exterminio del Tercer Reich nos contestarían que "mucho" y "si" a las citadas cuestiones. Pero sus respuestas quedan para un próximo y polémico post.